mil rosas
Rosado, eso era lo que quería tomar. Tenía ganas de un vino ligero fresco, porque pensaba que el calor lo podía encontrar en otra parte.Mi intensión era refrescarme después de una indudable placentera sesión se sexo.
Descorchó el vino, y lo que menos hicimos fue saborearlo. Tomamos unos cuantos
sorbos y emprendimos en la tarea de saborear nuestros cuerpos.
Las mieles de nuestros sexos nos llamaba más, que el sabor fresco y dulzón del vino, nos sumergirnos en la tarea de embriagarnos de nuestros vinos, de emborracharnos de sabores, sensaciones y perfumes.
G tomó de mi copa y no dejó gota sin saborear, rincon sin someter. Y a medida que su lengua lamia mis mieles, mi boca no paraba un instante de engullirlo, quería emborracharme de él, darle el placer que me estaba brindando.
Ah! que placer, el mismo que estoy sintiendo con el Mil Rosas entre mis manos.
Muevo la copa, observo sos colores, tomo del tallo mi copa para que no se caliente el vino…lo que esta caliente es el recuerdo.
Hundo mi nariz en el caliz, los olores me llevan a esa habitación me maréo de recuerdo, tan vívidos. Y por fín lo pruebo,el primer contacto del vino se nota en los labios y en la punta de la lengua. Saboreo el vino lo pasar una y otra vez por la lengua, apretándolo contra el paladar, para buscar las sensaciones dulces en la punta de mi lengua. el vino se caliente en mi boca, ¿a qué sabe? a tu recuerdo.


¡Dios! ¡Quiero de ese vino!
Besos desde el amanecer…
Qué fantástico sorbo.
akeru: es como tomar un sorbo de sangre…te marea!!
fran: cariños como siempre!