EN UN CUARTO DE HOTEL


En cuartito de hotel lindo y desconocido:
-horizontes azules, focos esmerilados-,
en donde entramos juntos, absortos y turbados
por el fiero imposible que habíamos vencido.

El me besó en la boca, y
le entregué rendido
mi cuerpo frágil,
dulce, deseoso y extenuado….

¡Oh reposo indecible después de lo pasado!
¡Oh delicia inefable después de lo sufrido!

Yo no sentí rubor de mi carne desnuda.

La dicha me ahogaba como una mano ruda

y el cristal de mis ojos se enturbiaba de llanto,

mientras él de rodillas, con sus besos furtivos,
abrazaba el marfil de mis pies sensitivos

con la fiebre ardorosa de su boca de santo.

MARIA MONVEL (Chile, 1899 – 1936)



Cerré los ojos al terminar de leer la poesía. Las imágenes se agolparon en mi mente, los cuerpos buscándose imperiosamente, deseándose…
Añoro ese instante y me imagino (casi te diría que la siento) a tu mano levantado mi pollera, buscando, hurgando, esos lugares en que me hacen explotar…Mi respiración se corta y mis gemidos se confunden con los quejidos.

Humedad.
Calor.
Profundidad.
Lujuria.
Placer.
Deseo.
Pasión.
Amor…

~ por la dueña en Junio 3, 2008.

2 comentarios to “EN UN CUARTO DE HOTEL”

  1. wow… no se qué enciende más, si la poesía o lo que provocó en ti!

    impresionante, aquí subió mucho la temperatura

  2. Ufff me trajo grandes recuerdos…

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