a 72 hrs

•Marzo 10, 2008 • 11 comentarios

Tan solo setenta y dos horas.

Deseos,
voces,
líquidos,
fantasías,
ganas,
pasión,
goce,
lujuria,
amor,
dulzura.

Todo, todo.. quiero
Solo 72 horas, ya no es nada…y leyendo a Gioconda me doy cuenta que soy ella, que siento como ella que encuentro así

“EN LA DOLIENTE SOLEDAD DEL DOMINGO”…..

Aquí estoy,
desnuda,
sobre las sábanas solitarias
de esta cama donde te deseo.

Veo mi cuerpo,
liso y rosado en el espejo,
mi cuerpo
que fue ávido territorio de tus besos;
este cuerpo lleno de recuerdos
de tu desbordada pasión
sobre el que peleaste sudorosas batallas
en largas noches de quejidos y risas
y ruidos de mis cuevas interiores.

Veo mis pechos
que acomodabas sonriendo
en la palma de tu mano,
que apretabas como pájaros pequeños
en tus jaulas de cinco barrotes,
mientras una flor se me encendía
y paraba su dura corola
contra tu carne dulce.

Veo mis piernas,
largas y lentas conocedoras de tus caricias,
que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes
para abrirte el sendero de la perdición
hacia mi mismo centro,
y la suave vegetación del monte
donde urdiste sordos combates
coronados de gozo,
anunciados por descargas de fusilerías
y truenos primitivos.

Me veo y no me estoy viendo,
es un espejo de vos el que se extiende doliente
sobre esta soledad de domingo,
un espejo rosado,
un molde hueco buscando su otro hemisferio.

Llueve copiosamente
sobre mi cara
y sólo pienso en tu lejano amor
mientras cobijo
con todas mis fuerzas,
la esperanza.

GIOCONDA BELLI

Recuerdos y espera…

•Febrero 25, 2008 • 13 comentarios

Mi memoria vuela a esos momentos, ja!
Tu lengua mojando mis pezones, tus labios succionandolos.
Cierro los ojos y veo tu mirada mientras hacías tu trabajo.
Fantástico trabajo…

Ahora que me estoy arropándome para dormir, me acaricio…esperando, esperándoTE


HELL

•Febrero 18, 2008 • 17 comentarios

Esa noche, cuando se vieron tenían toda la presión encima. Los dos sabían que otra noche así, juntos no iban a pasar, por lo menos en por un buen tiempo.

El estaba cansado, pero no le importaba. La deseaba demasiado, tal vez la amaba , como para perder otra oportunidad de sumergirse en su cuerpo. Ella vibraba a su lado. Se encontraba triste, pero no pensaba arruinar el momento demostrándolo.

Lo miraba y pensaba en lo raro que es la vida. O en lo raro que somos los seres humanos. El era capaz de producir las sensaciones más tierna que jamás sintió y al mismo tiempo las perversiones más bajas. Y eso le fascinaba. A su lado podía ser una pobre chica desvalida ingenua y la perra sedienta que llevaba oculta.

Y llegaron. El infierno estaba esperándolos.

El se dio una ducha, había estado trabajando a su lado, ella se fue a cambiar. Quería que la noche fuera, la noche. Conjunto rosa de encaje con portaligas y unas sandalias charoladas negras con altísimos tacos. El empeine del pie formaba un arco tan bello y sensual.

La noche y el infierno provocaba, excitaba, destilaba sensualidad por todas partes y ganas de gozar. Se abrasaron intensamente los labios de ella, recorrían su cuello, jugaron con su orejas, empezó a bajar suavemente, recorriendo su pecho. Dejando una estela de saliva a su paso. dibujando son su lengua y labios el camino hacia el paraíso…en el infierno.

La imagen de ella era , arrodillada ante el son su conjunto rosa bebe, engulliendolo suavemente. Ella levantaba su mirada podía ver los ojos celestes de su amante brillar ante el trabajo de ella. El la levantó del suelo, la besó intensamente y empezó a desvestirla.

-¿Vamos al jacuzzi? le pregunto.
-Vamos, le contesto ella.

Después de la peripecia de ella para entrar al yacuzzi, los dos se sumergieron entre la espuma acompañados por una copa de champagne. Sin querer el diablo y alcohol estaban unidos haciendo de las suyas en el agua.
Los dedos curiosos de él, buscaban el sexo de su amante, mientras con su lengua recorría su cuello, haciéndola suspirar.
Se la notaba cada vez más nerviosa, el con tranquilidad y parsimonia hundía un poco más su dedo, como hurgando cada rincón, buscando el punto exacto de presión. María vibraba cada vez más. Es contradictorio, María en el infierno gozando como perra, amando como virgen a su amante. Pero así es la pasión la lujuria, el sexo, el amor.

-Te gusta perra? te encanta verdad?, le decía
-Si, contestaba María con un hilo de voz. Su cuerpo se torcía con cada presión del dedo adentro de ella, y sentía como sus labios se hinchaban. Apretaba los ojos fuertes, soñaba estar en el limbo, aunque el fuego del infierno la consumía. Su cuerpo se flotaba en el agua entonces se decidió a poseerlo ahí mismo.

Se subió a horcajadas sobre él, tomo su miembro entre su manos y lo introdujo. Podía hundirse en él, en su mirada mientras le acariciaba su melena. Le encantaba verlo así entregado, con su pelo largo suelto mojado. Lo miraba y se excitaba más y se movía con más fuerza.
con cada movimiento rozaba sus pezones en los labios de él y se lo sacaba.
Entonces sin más él tomó con su mano un seno y lo mordió, desesperadamente mientras ella tiraba su cabeza hacia atrás soltándose el cabello. El fuego los consumía. Entonces decidieron terminar su labor en la cama.

Ella se acostó boca arriba mientras él la recorría con su boca por todas los labios de María. La dio vuelta y levantado su cadera la penetró.
Los gemidos de María llenaban el ambiente, sos mi perra le decía él y ella a través del espejo le afirmaba con la mirada sin tener fuerzas para contestar….

¿Quién dijo que el infierno no se encuentra placer?

TRIGUEÑA…ASI SOY YO

•Enero 28, 2008 • 16 comentarios

LA AMANTE
(Orietta Lozano, Colombia)

Soy la amante
que estrenas,

la nueva, la eterna,

la de muslos trigueños,
columnas seguras

que se abren perfectamente
para dar paso
a tu mar ancho y espeso.

Soy la de paralelas montañas,
erectas, duras,
por donde han caminado
pájaros heridos de amor.

Soy la amante nocturna,
la de noctámbulos besos,
( mis ojos, túneles profundos
donde se pierde la soledad).

Soy la de siempre, la eterna,
la que te arranca el hastío
de cada costado,

la que se tiende plácidamente,

la que se para,
la que te sorprende,
la que se quita las vestiduras
y se lava en tu río claro.
Soy la que te crucifica
con mis ojos, con mi lengua,
la que se pierde
en tu mirada lela,
la que infatigable
recorre tu cuerpo,
la que vibra con devoción
en tu silencioso mundo.
Soy ella, la eterna,
la antigua, la nueva,
la de siempre
la que se cierra
la que se abre
la de ambivalentes tardes.
Soy la que renace,
la que se abre
la que se cierra.


eso y mucho más podría ser si me dejas…….

Orietta Lozano nació en Cali en 1956. Poeta y novelista. Es directora de la Biblioteca del Centenario de la ciudad de Cali donde ha desarrollado una importante gestión. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía 1986 con El vampiro esperado ganó el concurso Mejor poema erótico colombiano. Entre sus publicaciones se encuentran los libros de poesía: Fuego secreto, 1981; Memoria de los espejos, 1983; El vampiro esperado, 1986; Antología amorosa, 1996; El solar de la esfera, 2002 y Agua ebria, traducido al francés. En 1994, publicó una novela, Luminar. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y portugués. Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus.

EROTICA

•Enero 24, 2008 • 6 comentarios

Cayó sobre tu espalda

la llama de tu pelo,
y quemó la blancura
su ondulación de fuego.
Entre los áureos rizos,
por el amor deshechos,
yo vi calientes, húmedos,
brillar tus ojos negros.
Sin desmayar, erguidos,
redondos, duros, tersos,
temblaron los montones
de nieve de tus pechos.
Y de amor encendida,
estremecido el cuerpo,
con amorosa savia
sus rosas florecieron.
El clavel de tus labios
brindaba miel de besos,
y fue mi boca ardiente
abeja de sus pétalos.
De la crujiente seda,
que resbalara al suelo,
emergió su blancura
tu contorno supremo.
Y al impulso movido
de ardoroso deseo,
se cimbró entre mis brazos
y quedó prisionero.
Me abrasaban tus ojos.
Me quemaba tu aliento.
Y apagó las palabras
el rumor de tus besos.

ENRIQUE DE MESA ( España, La posada 1928)


Escucho en silencio tu música y estos versos me llenan de imágenes, de suspiros, deseos, fantasías.
Maldita imaginación, maldito el tiempo que falta.
Pero bendita la esperanza de la dicha de abrazarte, hundir mi cabeza en tu pecho y sentir tu calor…

memorias

•Enero 13, 2008 • 18 comentarios

Sola en mi habitación me vienen las imágenes de nuestro encuentro. Fue piel, puro instinto. Nos conocíamos tanto y sin embargo, nunca nos habíamos tocado… hasta ese momento.
Que placer, la excitación no me dejaba tranquila.

Juramos no volver a vernos, pero te mentiría, si te digo que no pienso en otro posible encuentro.

Me esperabas en el bar cercano a tu oficina. No habíamos planificado prácticamente nada. Solo sabías de mi viaje a tu ciudad.

Te encontré sentado, revolviendo el café, te veías tan interesante, que los calores me subieron a la cara e impregnaron mi sexo.
Lentamente me fui acercando a tu mesa. Fue algo instantáneo. Era como si un viejo amor, se reencontraba después de años. Cruzamos miradas, una sonrisa cómplice y nos besamos. Lo que nuestros cuerpos intentaban negar, nuestros labios lo afirmaban. Quisimos darnos un beso en la mejilla y mi labio rozó la comisura de los tuyos. Mi piel se erizó al sentir tu barba, tu perfume.
Sonreíste, yo me sonrojé.

Conversamos de banalidades, tu trabajo, mi viaje, mis reuniones laborales. De ha poco nos íbamos a cercando. Mi piel llamaba a la tuya. Tu mano acariciaba la mía yo me animé y tome la tuya entrelazando tus dedos. Podía sentir el calor de tu piel, la fuerza de tu cuerpo, nuestras manos jugaban como si fueran lenguas que se buscan.

Me acomodaste mi pelo, lo corriste hacia atrás y disimulando descubrir mi perfume rozaste tus labios en mi cuello. Yo no aguante, volví mi cara y te bese. No me importaba la gente, solo quería sentirte. Sentí como tu lengua penetraba en mi boca, cual lanza, mientras nuestras manos seguían unidas con fuerza. Me mordías suavemente con labios, cerraba los ojos y mientras que mi cuerpo temblaba de placer.

Me costó recuperarme, para ir al baño, mis piernas se habían aflojado y en mi sucia mente cruzaba imágenes de vos poseyéndome sobre la mesa del pequeño bar. Cuando estaba saliendo del baño, un brazo me empujo con suavidad hacia atrás, era vos. Me tomaste por la cintura y me besaste tan apasionadamente que mi sexo de abrió como flor en el rocío matinal.
Estábamos descontrolados, me alzaste y entramos a uno de los baños. Te abrí tu camisa y empece a besar tu pecho, tu cuello…y con una mano baje a tu rincón en donde te descubrí erecto.
Mi cabello revuelto se mezclaba con tu pecho en el recorrido de mis labios hacia tu racimo de uvas.
Abrí tu pantalón y comencé a saborearte, lentamente, como si nadie en el mundo existiera en ese momento. Quería poseerte. Eramos dos cuerpos, buscando y dando placer.

Sin más me subiste mi falda, corriste mi ropa interior y me penetraste. Tu calor me llenó, ocupaste todo interior, tus labios besaban mis pechos, sentía ese comezón que me producía tu barba sobre mi piel. Eso me excitaba más. Mi respiración se confundía con la tuya, con cada movimiento de tus caderas, yo me iba en mieles.
Jadeos. Respiraciones. Quejidos. Bocas. Labios. Humedad. Calor. Placer. Todo eso eramos en uno solo.
Estabas rojo y yo despeinada. Mis pechos pequeños acompañaban cada envión de tu caderas.
Nuestras respiraciones se agitaban más, yo buscaba ahogar mis gemidos en tu hombro. Mencionaste mi nombre y sentí como tu ser culminaba en mí.

Todavía entrelazados, nos besamos tiernamente, te llene de besos el rostro. Nos miramos profundamente, y nos dijimos tanto con los ojos. Sonreíste. Nos fuimos incorporando.

Volví al suelo, después de haber estado en el aire. Yo te abotone tu camisa, acomodé tu corbata. Vos bajaste mi remera y me prendiste el corpiño. Volviste a sonreír.
- Tu cabeza es un desastre, me dijiste, mientras me mirabas.
Me arregle como pude, en un pequeño espejo que estaba en la pared, vos te paraste atrás mío apoyado en la pared y me mirabas.

Salimos de a uno, tratando de disimular lo in disimulable.
Ahí descubrí porque nadie entraba al baño. Habías logrado poner el cartel de “baño en reparación”.

MIENTRAS DORMÍA

•Enero 10, 2008 • 7 comentarios

Anoche, mientras dormía,
sentí tu aliento en mi almohada,
me despertó el suave roce
de tus labios en mi oreja,
más fingí seguir durmiendo
para probar el deleite
de tus amores secretos.

Disfruté del jugueteo
de tu lengua por mi cuello,
y de tus dedos expertos
recorriendo sabiamente
mi desnuda anatomía;
uno a uno penetraron
la gruta de mis deseos,
y tu piel más y más cerca
cubrió del todo mi cuerpo.
Tuve que hacer un esfuerzo
para fingir que dormía,
mientras arabas mis carnes,
para fecundar mis sueños.

NUESTRO LENGUAJE SAGRADO

•Enero 1, 2008 • 13 comentarios

Quiero que a través de mi amor,
inspirado en mi amor
escuches todas las palabras
que hoy no puedo decir

Nuestro lenguaje sagrado
será aquel de los cuerpos,
aquel de las miradas
aquel de la piel

Y quiero que a través de mi amor,
inspirado en mi amor
descifres todos los fantasmas
de la edad del dolor

Nuestro silencio sagrado
será aquel de los ángeles
aquel de la música
aquel de la piel

A través de mi amor puedo encenderte
puedo entrar en la casa de tus sueños
a través de mi amor puedo endulzarte
los días fracturados y los miedos

Quiero que a través de mi amor,
inspirado en mi amor
estrenes un corazón nuevo

destinado a sentir

Nuestro escenario sagrado
será aquel de la luna
aquel del abrazo
aquel de la piel

Y quiero que a través de mi amor,
inspirado en mi amor
descubras raras madrugadas
y no puedas dormir

Nuestro lenguaje sagrado
será aquel de los gestos
aquel de las lágrimas
aquel de la piel

A través de mi amor puedo entenderte
puedo andar como un trompo entre tus brazos
a través de mi amor quiero llevarte
quiero hacerte feliz a través de mi amor
(Silvina Garré)

Le deseo …que encuentre su amor.
Que disfrute esa búsqueda, que se abra a toparse con él.
Que lo sienta, que lo transpire, que lo devore, que se deje devorar, que se pierda, que lo VIVA…


MUSICA PARA SOÑAR

•Enero 1, 2008 • 11 comentarios

NUESTRO LENGUAJE SAGRADO
Silvina Garré

Quiero que a través de mi amor,
inspirado en mi amor
escuches todas las palabras
que hoy no puedo decir

Nuestro lenguaje sagrado
será aquel de los cuerpos,
aquel de las miradas
aquel de la piel

Y quiero que a través de mi amor,
inspirado en mi amor
descifres todos los fantasmas
de la edad del dolor

Nuestro silencio sagrado
será aquel de los ángeles
aquel de la música
aquel de la piel

A través de mi amor puedo encenderte
puedo entrar en la casa de tus sueños
a través de mi amor puedo endulzarte
los días fracturados y los miedos

Quiero que a través de mi amor,
inspirado en mi amor
estrenes un corazón nuevo

destinado a sentir

Nuestro escenario sagrado
será aquel de la luna
aquel del abrazo
aquel de la piel

Y quiero que a través de mi amor,
inspirado en mi amor
descubras raras madrugadas
y no puedas dormir

Nuestro lenguaje sagrado
será aquel de los gestos
aquel de las lágrimas
aquel de la piel

A través de mi amor puedo entenderte
puedo andar como un trompo entre tus brazos
a través de mi amor quiero llevarte
quiero hacerte feliz a través de mi amor

Le deseo …que encuentre su amor.
Que disfrute esa búsqueda, que se abra a toparse con él.
Que lo sienta, que lo transpire, que lo devore, que se deje devorar, que se pierda, que lo VIVA…


Descubrimiento

•Diciembre 27, 2007 • 22 comentarios

¿Qué se siente cuando dos cuerpos se complementan?
¿Cuál es la magia que es capaz que produzca ese ensamble perfecto de carnes?
Estoy deseosa de hallar a ese conquistador que me de esa magia.

Deseosa de que lleguen a mi,
hambriento de explorarme como tierra inhóspita.
Necesito ser descubierta.
El geografo que recorra todos mis caminos,
que encuentre la ruta a mis ríos desbordantes de placer.
Que corra a través de mi túneles llenos de humedad.
Hallar al cartógrafo que se anime a dibujar todos los accidentes de mi piel.

Carne, piel, fricción, tiempo.
Anhelo de placer de sensaciones.
Complemento exquisito del deseo
¿Serás vos el que se apodere del tiempo y lo retenga?